lunes, 11 de mayo de 2009

Hermano, ¿Por qué no me levantaste si todo este tiempo creí que me encontraba contigo y en realidad estuve soñando que hacía aquello a lo que llaman "vida"?

lunes, 4 de mayo de 2009

Ayer me convencí de haber sido parte de una secta argentina. Bailaba abrazado a las milongueras, tomaba con naturalidad el mate y respiraba a las Europas como a mis hermanas. De argentino pasé a ser chino, y desaparecí en y por el bien de mi pueblo a la lucha por la liberación pacífica del Tibet, para formar una nación imperio de Asia. Y volé y caí en México, presa de la discriminación indígena y sin embargo de corazón tan sabroso. Finalmente regresé a mi cuerpo, y lo noté blanco, sin bandera al centro ni a los lados, con un par de cadenas que me permiten volar. Las llamo “sociedad” y “humanidad”, son bellas en verdad, las más bellas ataduras a las que un cuerpo se amarra para crecer. Me impiden salir de la carne, pero me acompañan a probarla.

domingo, 3 de mayo de 2009

Me habré perdido en el miedo de ser mi persona y la posibilidad de perderme en las acciones ajenas (qué atractivas parecían mis madonnas) y dejé de lado la pronta introducción a este espacio que busco compartir. Acomodé las visagras un tanto chuecas y si hubiera seguido por el mismo camino de las cartas agresivas y los textos incomprensibles el vidrio se hubiera empañado a la misma velocidad en que el hastío hubiese atormentado a aquel que se atreviese a ser mi lector.

Así que sin más, sean todos bienvenidos, de corazón. Asómate a mis ventanales y compartámos todo aquello que venga a la cabeza y aunque a veces parezca sin coherencia, es solo cuestión de acomodar bien la imagen. Desde el momento en que leas esto, te invito a interpretar, pues qué saber más rico que el saberse propio en un texto.

Se aceptan comentarios, dudas y sugerencias (despeinadas, carismáticas, poco convencionales). Convénceme de la locura y quizás llegue el momento en que todos aprendamos a observar.

jueves, 13 de noviembre de 2008

Letra Brevis


Mi estimado suicida:

Esta carta debió de haber comenzado de muchas otras maneras, todas para hacerte saber lo mucho que aprecio tu vista, tu tacto, tu espacio para leer la sarta de incoherencias que sin bandeja de plata y quizás medio anonadado escribo. Así debió de haber comenzado y a fin de cuentas comenzó, pero con una finalidad enteramente distinta al agradecimiento, que ya lo daré si me fijo a cada rato y advierto que me acechas, que aquellos ojos y aquellas manos no están sino para quererme, porque a fin de cuentas ésta es nuestra aventurilla y es acuerdo mutuo el nuestro de escritor-lector.

Aprende de mi grano, de aquel que acabo de plantar y a aquello sobre lo que hayas aprendido invéntale alguna metáfora, que mi meta es ser maestro y no caníbal, y la tuya es ser hombre y no cualquier otra cosa. Estamos condenados a habernos leído y a juzgar con ironía las propias circunstancias, no las del resto. Sigueme en mi camino haciendo el tuyo propio y pronto aprenderás que las peripecias son tus compañeras, que las sandeces tus amigas y el verbo retorcido tu íntimo amante.

Estás bienvenido y serás bien acompañado a la ruta alterna del trabajo, al ocio, al verdadero oficio que trabaja lo que nunca fuiste y lo que nunca serás (aquello que no vives y sin embargo te da carácter), haciendo así una carga más atenta: tu cruz en forma de triángulo, de cambio eterno, de vida y de muerte. Anticipo darte maneras para pensar sobre mis errores y corregirlos bajo tus letras, y aqui comenzarás la tarea que te permita ser humano y no te obligue a ser moral.

Atentamente,

martes, 11 de noviembre de 2008

Calamidad

Corté su cordón umbilical, y advertí que lo mejor era que se diera al vuelo. Y así sucedió: había nacido el infinito y a todos nos condenó a la eternidad (el verdadero miedo del hombre). La vida se esfumó y en candente llama el fénix responde, y no muere, y no muere.